ACTITUD POSITIVA...TAMBIEN ES SALUD.
Hoy nuestra compañera, amiga y gran profesional, ISABEL JURADO de PERU nos trae un artículo interesante para todos. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.
"Ser excelente es ser consciente que la vida no es algo que se nos da hecho, sino que tenemos que producir las oportunidades para alcanzar el éxito".
Todo depende de cómo se vean las cosas
Dos tipos de actitudes
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Las actitudes de clausura las mantienen quienes perciben las dificultades como amenazas, quienes cierran la puerta a las soluciones, se enclaustran en lo dramático y ven, sobre todo, la dificultad.
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Al contrario, las actitudes de apertura son propias de quienes viven las dificultades como problemas a resolver, buscando la salida más eficaz posible.
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Cuando se encuentran en una apuro, no pierden mucho tiempo en lamentarse y se dedican a hallar las salidas al problema.
Hay que elegir...
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Simplificando, se trata de optar, de decidir qué tipo de pensamientos y actitudes nos resultan más convenientes.
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La vida cotidiana se empeña en proporcionarnos a menudo situaciones difíciles de sobrellevar y de superar. Esto nadie lo duda. Pero el pensamiento positivo nos ayuda a gestionarlas, porque es constructivo y enfoca las relaciones humanas de una manera más equilibrada, ya que se basa en la convicción de que todo puede ir mejor si nosotros ponemos de nuestra parte una actitud positiva.
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Ser pesimista amarga el carácter y enturbia nuestras relaciones. Además, esta actitud habitualmente esconde la falta de confianza en uno mismo y en los demás. "Qué más quisiera yo que ser optimista, pero la vida me ha hecho ser realista".
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Esta afirmación casi siempre oculta una renuncia al cambio, que se basa en que las personas son como son y en que es inútil esforzarse por cambiar el carácter y la actitud de la gente.
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Nada más falso. Hay que reconocer que todos tenemos un componente genético difícil de modificar, pero la personalidad se compone también de conductas aprendidas y sobre estas sí se puede actuar. En eso consiste el proceso de mejora de la personalidad que, aunque en lo básico se construye en los primeros años de vida, puede cambiarse.
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Por mucho que creamos ser de un modo determinado, si echamos un vistazo a nuestros cinco o diez últimos años de vida contemplaremos cómo han evolucionado nuestras actitudes ante los diversos acontecimientos ocurridos. Y si la vida nos cambia, normalmente, a más serios y circunspectos, ¿por qué no podemos modificar voluntariamente nuestra manera de ver las cosas, para poder vivir más positivamente?
Hablar con uno mismo - Víktor E. Frankl, un psiquiatra, cuenta en "El hombre en busca de sentido" las peripecias de un colectivo de judíos prisioneros en campos de exterminio nazi, liderados por el propio Frankl, que cada día buscaban (y encontraban) motivos para seguir vivos y mantener la esperanza.
- Frankl continuó investigando sobre las actitudes positivas como medio de supervivencia y acuñó el término logoterapia, un método terapéutico que utiliza como elemento de curación la capacidad que todo individuo tiene para pensar, hablar y hablarse a sí mismo, en positivo.
- La clave es restringir los pensamientos negativos y fomentar la fe en nosotros mismos, buscando en cada momento la respuesta más conveniente a nuestros problemas.
- No se trata de negar las dificultades, sino de trasmitirnos consignas que nos ayuden a superarlos.
- ¿Quién no ha visto a los tenistas hablarse a sí mismos en pleno partido, animándose, corrigiéndose, estimulándose?
- Han sido entrenados psicológicamente para ello, para superar esos momentos de flaqueza o desaliento dándose ánimos a sí mismos, apelando a su fuerza interior, a esa actitud positiva y optimista.
Ser optimista equivale a vivir mejor
Buscar el lado positivo de las cosas ayuda a sentirnos mejor, hace surgir sentimientos de bienestar y proporciona fuerza y energía para enfrentarnos a las situaciones difíciles. Fijarse en las cosas buenas de la vida es una actitud, que puede ser cultivada y trabajada. Veamos algunas pautas:
Podríamos como conclusión decir que:
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· - En cambio -en el extremo opuesto- las personas pesimistas, percibían las dificultades como amenazas, cerraban la puerta a posibles soluciones, se enclaustraban en lo dramático y veían el obstáculo, sobre todo, como una expresión de su mala suerte personal. En consecuencia se amargaban el carácter y veían deterioradas las relaciones con otras personas y con el mundo.
· - Yo agregaría que la persona negativa pierde muchas y excelentes oportunidades por que, por estar lamentando alguna dificultad no ve que hay mas puertas abiertas que lo están esperando y la mayoría de las veces son mejores oportunidades.
NOS ENCANTÓ, ISABEL, GRACIAS.
SALUDOS

